Aunque la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) no tiene cura, el diagnóstico oportuno y la rehabilitación pueden marcar una diferencia significativa en la calidad de vida de las personas y sus familias.

Bogotá, 19 de junio de 2026.
Cada 21 de junio se conmemora el Día Mundial de la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), una enfermedad neurodegenerativa que afecta las neuronas encargadas de transmitir las órdenes del cerebro a los músculos. A medida que avanza, puede afectar actividades cotidianas como caminar, vestirse, escribir, alimentarse o comunicarse.
Entre las señales de alerta más frecuentes se encuentran la pérdida progresiva de fuerza muscular, los tropiezos o caídas sin una causa aparente, la dificultad para hablar con claridad, los cambios en la voz, los problemas para tragar y la pérdida de destreza para realizar tareas cotidianas como sostener objetos, escribir o abotonar una camisa.
Reconocer estos síntomas y consultar oportunamente a un profesional de la salud permite acceder a un diagnóstico temprano y a un manejo integral que contribuya a preservar la autonomía y el bienestar durante más tiempo.
“Que una enfermedad no tenga cura no significa que no existan alternativas para mejorar la calidad de vida. Hoy sabemos que una atención interdisciplinaria y un proceso de rehabilitación oportuno pueden ayudar a conservar capacidades, promover la autonomía y acompañar a las personas y sus familias durante cada etapa de la enfermedad”, explica la Dra. Catalina Ruiz, directora científica y médica fisiatra de CIREC.
Aunque actualmente no existe una cura definitiva para la ELA, el manejo oportuno permite controlar síntomas, prevenir complicaciones y favorecer el bienestar de quienes conviven con esta condición. En este proceso, la rehabilitación cumple un papel fundamental al ayudar a las personas a conservar su independencia y seguir participando en sus actividades diarias.
Las intervenciones pueden incluir terapia física para mantener la movilidad articular, el equilibrio y la fuerza residual; terapia ocupacional para facilitar las actividades de la vida diaria y promover la independencia; terapia de lenguaje para apoyar la comunicación y la deglución; así como acompañamiento psicológico y social para el usuario y su entorno familiar.
Según la Dra. Ruiz, la rehabilitación permite aprovechar al máximo las capacidades que la persona conserva, prevenir complicaciones y adaptar herramientas como sillas de ruedas, ayudas para la comunicación o soportes corporales que facilitan la movilidad, la participación y la calidad de vida.
La atención de las personas con ELA requiere el trabajo conjunto de diferentes profesionales, entre ellos médicos fisiatras, terapeutas físicos, ocupacionales y del lenguaje, psicólogos, trabajadores sociales e ingenieros biomédicos.
En CIREC, este equipo trabaja de manera coordinada para responder a las necesidades que van apareciendo a lo largo de la enfermedad.
Además del cuidado del paciente, el acompañamiento incluye orientación y apoyo a familiares y cuidadores, quienes enfrentan importantes retos físicos y emocionales. Este enfoque busca brindar herramientas para afrontar los cambios asociados a la enfermedad y fortalecer el bienestar de todo el entorno cercano.
En el marco del Día Mundial de la ELA, CIREC hace un llamado a generar mayor conciencia sobre esta enfermedad, promover el acceso oportuno a los servicios de salud y fortalecer las redes de apoyo para quienes viven con este diagnóstico.
“Las familias que conviven con la ELA no deben recorrer este camino solas. Nuestro propósito no es solo atender una condición médica; también buscamos acompañar a las personas y sus familias, adaptar los entornos a sus necesidades y contribuir a que cada etapa de la enfermedad se viva con el mayor bienestar, dignidad y respeto posible”, concluye la especialista.



