Este huilense de 73 años sueña con retomar su trabajo y compartir una vida plena junto a su esposa. Sin embargo, hoy no puede hacerlo, ya que perdió su pierna izquierda al ser embestido por una moto mientras regresaba a su casa.
Afrontar una amputación en la tercera edad es complejo y le implica depender de otros para hacer lo que antes era simple. Gracias al acompañamiento de CIREC, hoy recibe atención médica especializada, pero aún necesita la prótesis que le permitirá recuperar autonomía y moverse con mayor seguridad.